Press Enter / Return to begin your search.

| We Are Standard – The Last Time

Por qué perder el tiempo hablando o discutiendo si se puede pintar. ¿Discutir con quién? Pues con Courbet, que era un provocador nato. Jorge Latorre me cuenta esta historia tan interesante.

París, finales del siglo XIX. Cuando alguien argumenta algo en lo que cree firmemente saca sus mejores armas. Y eso es lo que hizo Manet: sacar los pinceles contra su maestro Courbet. El impresionista, Manet, había pintado el famoso Desayuno sobre la hierba. Ya sabemos de sobra que no gustó nada. ¿Por el desnudo? No, ya hemos presenciado miles de desnudos en la historia del arte. Lo que molestó fue que esas personas tenían nombre y apellido. Suzanne, la esposa de Manet, y el cuñado. Un escándalo.

Así que Courbet se frotó las manos y dijo: ¿Ah, sí? ¿Se puede hacer eso? Pues yo también quiero. Claro, no había gustado, pero eso era lo genial, recordemos que le encantaba provocar con sus obras. A Manet le había funcionado con aquel desnudo, ¿por qué no a él? Pintó a su mujer.

Y Manet se enfadó, porque no había entendido en absoluto su obra Desayuno en la hierba. ¿Podría haber reñido? Sí, podría haberle gritado o incluso pegado. Podría haber hecho muchas cosas para enseñarle cuánto le había enfadado aquello. Pero ese mismo año pintó, y también pintó a su chica (y, por tanto, la misma que en Desayuno sobre la hierba), y también con un loro:

Muy en la línea de Whistler, muy sensual y provocativo, pero al mismo tiempo tan elegante y sobrio. Como queriendo decir: Courbet, qué pena, no entiendiste nada. No se dijeron una palabra, pero jamás se volvieron a hablar después de aquello.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *